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Siempre el Nilo había
marcado la vida en el Antiguo Egipto, pero desde que se construyó la presa
de Asuán todo cambió. Los egipcios ya no volverán a saber lo que es una
crecida del Nilo ni sus aguas volverán a fertilizar los campos egipcios,
en cambio también tiene beneficios con la generación de energía eléctrica
y el aprovechamiento racional del agua.
La presa de Asuán es
realmente una obra faraónica. Frenar al todopoderoso Nilo supuso levantar
una auténtica montaña para frenar sus aguas. En 1960 comenzaron las obras
gracias a la financiación de la URSS. La presa se inauguró en 1971.
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