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El proceso de la
momificación se realizaba tanto a animales como a personas y tenía por
objeto evitar la corrupción del cuerpo, de forma que pudiera ser vuelto a
utilizar por el alma. El proceso llegaba a durar 70 días. El cerebro se
extraía por los orificios de la nariz, las vísceras se guardaban en los
vasos canopes. Entre las vendas se incluían talismanes. El cuerpo se
introducía según la importancia del fallecido en el interior de varios
sarcófagos sucesivos.
Todo este proceso tenía
como misión preparar al fallecido para encontrar el camino tal y como se
describe en el Libro de los Muertos. |